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COMUNICADO:
La tortura no es arte ni cultura
Las corridas tienen su verdadero origen en las prácticas militares de las maestranzas en las que se adiestraban a los soldados para la guerra haciéndoles practicar la lanza con el toro. Para paliar el peligro que corrían los jinetes y caballos se contrataron mozos equipados con trapos cuyo cometido era distraer al toro.
La llegada de Felipe V, contrario a las prácticas taurinas, alejó a los nobles del alzamiento de toros pero los mozos siguieron mostrando sus habilidades en algunos pueblos a cambio de dinero. De hecho, hasta finales del siglo XVIII las corridas no gozaron de popularidad. La primera plaza de toros no fue construida hasta 1749 época en la cual La Inquisición se muestra más poderosa y multiplica los actos de fe. Torturas y ejecuciones humanas y animales estaban a la orden del día. Aún así, lo que interesaba era la muerte del toro y la faena era muy corta. La mutilación sistemática del toro sólo empezó más tarde.
Curiosamente
el innovador Carlos IV prohibió las corridas
mientras que Fernando VII, aquel que cerró
las Universidades y prohibió la Constitución
Liberal, volvió a permitir las corridas y
bajo su reinado se abrió la primera escuela
de tauromaquia en Sevilla.
"La tauromaquia es el malhadado y venal arte de torturar y matar animales en público y según unas reglas. Traumatiza a los niños y los adultos sensibles. Agrava el estado de los neurópatas atraídos por estos espectáculos. Desnaturaliza la relación entre el hombre y el animal. En ello, constituye un desafío mayor a la moral, la educación, la ciencia y la cultura".1
La cultura es todo aquello que contribuye a volver al ser humano más sensible, más inteligente y más civilizado. La crueldad que humilla y destruye por el dolor jamás se podrá considerar cultura. Precisamente por ello, los toreros y sus cuadrillas suelen provenir de las capas más desfavorecidas de la
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población donde la incultura es mayoritaria.
La cultura de la crueldad como la cultura del dinero no tienen nada que ver con La Cultura.
1. declaración de la UNESCO, organización mundial en materia de cultura, en 1980. |
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Si un insecto se posa en un toro, éste lo espanta inmediatamente demostrando así la extremada sensibilidad de su piel. Por otro lado, si un ser no sufre, de nada sirve "castigarle". El sufrimiento es un medio de coacción bien conocido. Sin dolor, la tortura no tiene efectos. Si el toro no sufre, huelgan todas las torturas a las que les someten:
La pica o puya acaba en una punta de acero de unos 14 cm de largo que debe penetrar solo 3 cm a la altura de la cruz. En la práctica, los picadores aumentan la penetración que puede llegar hasta 9 cm llegando a perforar el pulmón lo cual provoca una hemorragia que limita la capacidad del toro.
Las banderillas son afilados arpones de 6 cm a 8 cm que los banderilleros clavan, en número de 4 a 6, cerca o dentro de las heridas del puyazo. Estos arpones tienen la facultad de actuar como palanca a cada movimiento del toro desgarrando todos los músculos del cuello.
Cuando un torero se "arrima" no es por amor al arte –constituye incluso un error- sino que pretende enganchar las banderillas para acentuar el efecto palanca y aumentar la hemorragia iniciada por el picador. Los pases de muleta tienen como única finalidad marear y agotar al toro hasta que baje la cabeza lo suficiente para poder matarle.
Se mata al toro clavándole una espada entre las vértebras del cuello para llegar al corazón y fulminarle. Esto no ocurre prácticamente nunca. El toro malherido en un pulmón una arteria o el corazón, agoniza gimiendo lastimosamente y vomitando sangre. Debe ser rematado con la puntilla, un puñal corto destinado a seccionar la médula espinal lo cual, supuestamente, acaba con el sufrimiento del animal. Esto tampoco ocurre así y el toro queda paralizado pero consciente durante todo el proceso de arrastre y posterior despiece.
Varios veterinarios afirman que además de las lesiones múltiples recibidas durante la faena o de la conocida práctica del afeitado, el toro padece secretas manipulaciones previas destinadas a envalentonar a los mansos –aguarrás en las pezuñas, o alfileres en los genitales- o debilitar a los bravos –purgas con sulfato de sosa y sulfato de paralizante en los ojos y algodonen la garganta.
Finalmente, diversas autopsias y análisis veterinarios practicados en los toros después de lidia demuestran que más del 48% de ellos sufrían enfermedades como Tuberculosis, Nefritis múltiples, Echinococosis de hígado e intestinos, Pleuroneumonías, Pleuresías y Peritonitis, entre otras.
NO TE MANCHES DE SANGRE, RECHAZA LA CRUELDAD, DE LOS IGNORANTES
PROTESTAS ANTITAURINAS:
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PETA contra tauromaquia
Jóvenes muestran las palmas de sus manos teñidas de rojo durante una manifestación contra la fiesta taurina
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Humor grafico:

Las imagenes Expuestas en esta seccion Nos sera de reFlexion
Pensar y meditar el comportamiento de los animales..
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Lee y aprende:
El prestigioso veterinario español Dr. Albert Sordé, profesor de veterinaria en la universidad de Barcelona, describe el sufrimiento corporal de los toros durante la corrida:
"Tras salir a la plaza, y después de haber burlado al animal con el capote', el ‘picador' le clava en el lomo (espalda) la PUYA (lanza) que le destroza músculos trapecio, romboideo, espinoso y semiespinoso, serratos y transversales del cuello, etc.) La‘puya' le destroza y lesiona, además, vasos sanguíneos y nervios, abriéndole grandes boquetes o agujeros por donde luego pueden también hundirse las BANDERILLAS (palos) terminadas en arpones o ganchos de acero cortante y punzante, de 6 a 8 cms. de longitud, los cuales son clavados en el lomo del toro quedándose enganchados en la carne, desgarrándosela. Luego, atraviesan al animal con un ESTOQUE (espada) de 80 cms. de longitud y doble filo, la cual, según por el lugar del cuerpo por el que penetre, puede destrozarle el hígado, los pulmones, la pleura, etc. " "De hecho, cuando la espada le corta la gran arteria, el toro agoniza con enormes vómitos de sangre, que le sale a chorros por la boca y la nariz."
"El toro, en un intento desesperado por sobrevivir, se resiste a caer, y, por su gran memoria, suele encaminarse a la puerta por la que le hicieron entrar en ese maldito lugar, llamada ‘puerta de chiqueros'. El animal busca la salida, creyendo que por ahí podrá volver al campo, huyendo así de tanto maltrato y dolor. Pero sus verdugos le apuñalan la nuca con el DESCABELLO (otra espada, que termina en una cuchilla de 10 cms. de longitud, con tope).
A pesar de tan terribles tormentos, el animal no suele morir, por su gran potencia física, pero finalmente cae al suelo, porque el ESTOQUE le ha ido destrozando los órganos internos mientras los ayudantes del matador, con capas le hacen girar al toro a izquierda y derecha, cortándole la espada con estos movimientos sus órganos internos.
Cuando cae al suelo, le clavan en la nuca la PUNTILLA (un puñal de 10 cms., con doble filo); con el puñal le hurgan en la nuca, intentando cortarle la médula espinal en el espacio entre las vértebras cervicales ‘atlas' y `axis'. El toro queda así paralizado, sin poder realizar siquiera movimientos con los músculos respiratorios, por lo que finalmente se asfixia, boqueando desesperadamente una y otra vez intentando que el aire le penetre en los pulmones. Por último con el animal aún con vida, se le suelen cortar las orejas y los testículos con un cuchillo.
Lo que es claro - agrega el Dr Sordé - es que el animal experimenta terribles e insopotables dolores producidos por las multiples heridas de todo tipo, sufriendo un calvario absolutamente inexplicable" |
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